enero 4, 2022

Por qué no tomar aspirina durante el embarazo

Cuando se toma una aspirina, o cualquier otro medicamento, sus compuestos van al torrente sanguíneo y, por lo tanto, son absorbidos por el feto. Es por eso que su uso se encuentra prohibido, y solo puede ser administrado por un médico únicamente en casos muy específicos.

Durante el primer trimestre de embarazo el riesgo es menor, pues las dosis que asimila el feto son pequeñas, pero a medida que avanza, su consumo se vuelve mucho más peligroso porque se van absorbiendo en mayor cantidad. Por eso siempre es bueno consultar al médico en caso de que se necesite.

Algunas de las posibles consecuencias son:

  • Mayor riesgo de** aborto involuntario**
  • Aumento de un posible desprendimiento de placenta
  • Efectos directos sobre el crecimiento infantil
  • Riesgo en desarrollar problemas al corazón y los pulmones

Si bien algunos médicos la recetan para tratar algunas molestias como el síndrome antifosfolipídico (estado autoinmune que provoca la formación de coágulos en la sangre) o la preeclampsia (hipertensión durante el embarazo), solo se debe tomar bajo sus indicaciones.

En 1986, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía para el tratamiento escalonado del dolor oncológico, denominada «escala analgésica» que hasta el día de hoy se mantiene. El principio básico consiste en iniciar el tratamiento en el nivel mínimo de dosis que se considere necesario para lograr la analgesia, e ir aumentándolo, o bajándolo, según la intensidad del dolor.

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